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Piel y piedra
– sociedad y cultura Trascripción de las contestaciones de Tomás
Urzainqui a las preguntas formuladas por Julio Medem para hacer su película
“La pelota vasca, la piel contra la piedra”, materiales que serán
publicados en libro y DVD. EL RESURGIR DE VASCONIA En el contexto europeo los
Estados van surgiendo paulatinamente, no existen desde la prehistoria. El
Estado vasco se crea con la Vasconia
posterior a la época
romana, y se convierte sucesivamente en el Reino
de Pamplona y en el Reino
de Navarra. Se puede remontar en sus orígenes precisamente a esa época,
el siglo VI, dado que es cuando va surgiendo esa concepción nacional
diferenciada de los otros pueblos y va organizándose con sus
instituciones, con su sistema de poder y de autodefensa. Esto es muy
esclarecedor, puesto que Vasconia, después de setecientos años de vivir
dentro del Imperio romano, resurge otra
vez; curiosamente será uno de los pocos pueblos europeos que una vez
pasada la época romana vuelva a organizarse resurgiendo con bastante
energía además. "IUS GENTIUM",
EL DERECHO DE LOS PUEBLOS Uno de los tópicos acerca de
los vascos es el de la no-romanización y es un tópico que se debe
desechar, porque los vascos se romanizaron profundamente, y aunque no
perdieron la lengua, su lengua
fue muy influenciada por la latina. Durante los setecientos años que
vivieron dentro de las estructuras del Imperio romano los vascos se
romanizaron: así se deduce de las investigaciones arqueológicas y de la
lectura de los textos romanos. Se observa como evidentemente
se produjo una asunción completa de la tecnología y de la civilización
romana, como los vascones participaron de forma decidida y profunda en la
vida y contexto de la sociedad romana. Hay que tener en cuenta que el
Imperio romano tenía un respeto a los pueblos y a las ciudades federadas,
que el Estado Romano era casi una federación de pueblos europeos, en
alguna medida. Para los romanos los tratados
de federación eran sagrados, eran derecho publico, formaban parte del núcleo
institucional del Estado romano y eran intocables; de ahí que los pueblos
que estaban integrados en esa realidad, estuvieran cómodos. Había un ius
gentium, un derecho de los pueblos que no era ni propiamente romano ni
de esos pueblos en particular, pero que facilitaba las relaciones entre
todos ellos. Roma permitía que se hablase la lengua propia y que se
desarrollaran también los derechos propios, a niveles de derecho privado,
de derecho de familia, de derecho municipal; lo que facilitó que, tras la
caída de Roma a fines del siglo V, los vascones quisieran seguir
manteniendo esa misma estructura. La legitimidad de los vascones
venía también del hecho de haber sido durante setecientos años miembros
de esa estructura europea, y se enfrentan a los nuevos pueblos que llegan,
a los visigodos, a los
francos
y a muchos otros. Al final se quedan los
francos al norte y los godos al sur. Francos y godos son nuevos pueblos,
son realidades nuevas de gente que ha inmigrado desde el norte de Europa,
y que llegan a esas tierras para enseguida crear una historiografía en la
que afirman que son pueblos escogidos por Dios. EL MITO VISIGODO DE
HISPANIA San
Isidoro de Sevilla, que era un hispano romano, expone que el pueblo
escogido, el godo, llega a la tierra prometida de España. Entonces es
cuando surge una historiografía por primera vez hispánica, diferenciada
de la Historia universal, porque hasta entonces, la Historia universal había
sido la grecolatina. Por un lado, la Iglesia había transformado esa
Historia universal cristianizándola y, por otro lado, algunos eclesiásticos,
como San Isidoro de Sevilla, convierten esa Historia universal en una
historia étnica del pueblo visigodo. Es entonces cuando empiezan con el
mito de que esa Hispania venía
desde siempre, cosa que nunca se había dicho, porque Hispania es un
concepto geográfico, donde existen diferentes naciones. Para los romanos
Hispania sólo era una península, en la que había varias provincias que
dependían directamente de Roma.
Dichas provincias no tenían una idea
de unidad peninsular. La influencia de la
historiografía, de la enseñanza dada por los Estados grannacionales español
y francés de los últimos doscientos años, ha marcado mucho a la gente,
y se le ha hecho olvidar esa realidad de la Historia universal, de la
unidad europea como unidad política y cultural, aunque sea intercultural
y multicultural, esa realidad se ha ido simplificando. Se presentan
estructuras estatales como si hubieran sido multiseculares, milenarias
casi, totalmente falsificadas: son las realidades grannacionales, que
nacen y son derivadas de situaciones de políticas de fuerza, pero que a
su vez necesitan una cadena interminable de falsedades emitidas para
seguir manteniendo su planteamiento. LA NACIÓN VASCA El quid de la cuestión
está en los términos Navarra y Euskal
Herria, ya que son dos denominaciones de la misma realidad social. La
misma realidad ciudadana, el mismo pueblo, la misma gente, la misma
sociedad que vive en el mismo territorio y en el mismo país. Navarra y
Euskal Herria son la misma realidad, no es que sean dos términos
contrapuestos. Esto tiene enormes repercusiones, es lo que se ha estado
tratando de vender y además ha tenido éxito el oponer lo vasco y lo
navarro, cuando en realidad, Navarra y Euskal Herria son como dos caras de
la misma moneda. Navarra es la concepción jurídico-política y estatal y
Euskal Herria es la comunidad cultural y lingüística. Lo navarro en realidad es un
concepto jurídico-político, no un concepto étnico-lingüístico, y por
ello, todos los vascos son navarros y todos los navarros son vascos. Esto
tiene una traducción inmediata en la existencia de esa proyección
estatal que es el Estado europeo de Navarra, conocido como Reino europeo.
Hasta mitades del siglo XIX, en los diccionarios, se consideraba que
Navarra era un Reino europeo situado entre los Reinos europeos de España
y Francia, y ésa era la realidad hasta hace ciento cincuenta años. Hay
que entender además que Reino es sinónimo de Estado en el sentido
institucional y jurídico-político del término. EL ESTADO EUROPEO DE
NAVARRA Lo que se conoce actualmente
por Fueros, en realidad no son
mas que los residuos de aquel conjunto institucional, de aquel conjunto
estatal en el que todo el sistema jurídico era algo completo, con sus
instituciones legislativas y ejecutivas, con su administración de
justicia, de poder coercitivo; eran el conjunto normativo-institucional
del país, pero lo que ocurre es que, como consecuencia de las conquistas
y de un largo proceso de dominación, se van eliminando esas instituciones. El Estado navarro fue
desmantelado el año 1841, con la llamada Ley
Paccionada, a través de una situación de fuerza: hay que tener en
cuenta que acababa de terminar un enfrentamiento bélico que había durado
seis años, la Primera
Guerra Carlista; como consecuencia de ello se eliminan las
instituciones legislativas, ejecutivas, judiciales del país, del Estado
propio de Navarra, y se sustituyen por unas instituciones provinciales,
aunque se mantuvieron algunos restos de esa soberanía propia que son los
Fueros. Por ejemplo, la soberanía
fiscal, elementos del derecho civil propio y otros. Hay que entender que esto es
un testimonio de la realidad estatal propia. De ahí, es preciso entender
también que los vascos han tenido un Estado propio y ese Estado propio es
Navarra. El Estado europeo de Navarra. Desgraciadamente, está muy
extendida la afirmación contraria, y hay autores que se sorprenden que
exista un pueblo vasco en el siglo XXI, afirmando que los vascos nunca han
tenido un Estado propio, y eso no es cierto... Los vascos han tenido su
propio Estado: el Estado europeo de Navarra. LA REALIDAD DE LA
CONQUISTA Es cierto que Gipuzkoa, Araba
y Bizkaia fueron conquistadas;
la historiografía dominante da como motivos casi una entrega voluntaria o
una conquista fácil. Esto no fue así. Los Estados gran-nacionales español
y francés ocultan en su historiografía y en su sistema institucional y
ordenamiento jurídico esa realidad de unas conquistas, el proceso de
conquistas escalonado en el tiempo y de eliminación institucional, y esa
política de absorción constante. Exigen a los ciudadanos de la nación
dominada que se olviden. Aparte de que se les oculta su pasado, también
se pone como condición el olvido para vivir en una supuesta sociedad
democrática, en la que se tienen que olvidar de la soberanía propia,
cuando es imposible que una sociedad pueda vivir democráticamente si se
le priva de la soberanía propia: no hay democracia sin soberanía. EL MITO DEL TESTAMENTO
DE SANCHO III EL MAYOR La afirmación de que Castilla
y Aragón nacen de Navarra, del testamento
de Sancho III el Mayor es un
mito, que ya fue desmontado hasta la saciedad por los historiadores de
hace unos cincuenta años. Los mitos son tan fuertes que, a pesar de que
se haya descubierto que dicho testamento no existe, dividiendo el Reino y
creando Castilla y Aragón, a pesar de todo el mito continúa. La realidad es que Sancho III
el Mayor dio a su hijo mayor que era García
de Nájera, el Reino y el cargo de Rey para lo que era propiamente
Navarra,
el Reino de Pamplona. Reino cuyo territorio llegaba desde Atapuerca, al
otro lado de los montes de Oca, hasta más allá del Pirineo, hasta el
Garona, porque el condado de Gasconia
dependía del Rey de Pamplona; y por la parte Oeste
hasta la actual ciudad de Santander y por la parte Este hasta el
Pallars en la provincia de Lleida. Lo que sucede es que se ha
falsificado la historia, en realidad, los hermanos de García de Nájera,
hijo de Sancho III el Mayor, que eran Ramiro
I para Aragón y Fernando
I para el condado de Castilla,
tenían una supeditación como gobernadores al rey de Pamplona. En
realidad Fernando no sería rey hasta dos o tres años más tarde, y
Ramiro nunca fue rey, sino que reinaba bajo la tutela de su padre Sancho
III el Mayor y luego de su hermano Garcia. En realidad no eran reinos, lo
que ocurre es que hay una subversión, una especie de insumisión, de esos
dos hermanos, pero no porque los territorios
hubieran sido reinos antes. EL RAPTO DEL CONCEPTO DE
ESPAÑA El tema de Castilla
con respecto a Navarra, se puede iniciar con el dicho castellano de que
"Castilla es un rincón que tiene a los montes de Oca por mojón",
como queriendo decir que era muy pequeñita y que tampoco tiene
legitimidad para asimilar o para dominar a los demás territorios que no
estaban comprendidos en ese rincón. La pregunta es quién les ha dado
permiso, quién les ha legitimado o autorizado para autodenominarse o para
convertirse en España (Hispania)
por antonomasia. Porque España, prácticamente
hasta los siglos XIV o XV, es
todavía una idea geográfica. Hay que tener en cuenta que están el Reino
de Portugal, el Reino de
Cataluña -
Aragón,
el Reino de Navarra, el Reino de Castilla y León y, por otro lado, estaba
el Reino de Granada. Es muy presuntuoso afirmar por parte de Castilla que
ellos son España. Esa especie de rapto del concepto de España, y de
asumirlo solamente los castellanos, creo que está en el fondo de los
problemas que han ido surgiendo a lo largo de la historia. En realidad, Castilla, cuando
dice que tiene a los montes de Oca y Atapuerca por mojón se lo debería
de creer de verdad, porque esos son los límites culturales, políticos e
históricos. Y Navarra de forma libre jamás ha renunciado a ellos. Hay
que tener en cuenta a Navarra con Castilla en una relación de nación a
nación, una relación internacional, como la de dos Estados europeos, de
tú a tú, Estados independientes y soberanos. Lo que ocurre es que la serie
de tratados internacionales que se firmaron antes de la conquista fueron
incumplidos y violados
unilateralmente por Castilla. Por lo que hoy en día es verdaderamente
tragicómico que se pretenda decir que van a ser respetados los supuestos
pactos políticos internos, cuando jamás se respetaron los tratados
internacionales, en los que ambas entidades políticas soberanas, libres y
sin ninguna supeditación de una a la otra, pudieron acordar. Hoy en día
existe una relación desigual, no es una relación entre iguales, los
acuerdos que se puedan tomar entre el Estado gran-nacional
español o francés y una provincia o autonomía, son realmente de
un valor ínfimo. Castilla incumplió los
tratados internacionales de límites de los años 1016,
1127 y 1177;
y otros muchos en los que siempre se sostenía que los límites de Navarra
con respecto a Castilla eran los montes que limitan la cuenca del Ebro con
la cuenca del Duero, esas sierras que aparecen recogidas en los tratados
como límites, y que sin embargo Castilla no respetó, ni tampoco tuvo
argumentos de peso para conquistarlos. Hay que tener en cuenta
que tras la conquista tampoco hubo un cambio de población,
simplemente hubo una dominación militar y política sobre esos
territorios que luego son sometidos a un proceso de asimilación cultural
e institucional. LA ARCADIA VASCA Es muy recurrente la afirmación
de una arcadia feliz, de un paraíso perdido, pero es una idea que no
tiene ninguna base. Eso es una creación literaria hecha con unos fines
determinados, ya que fueron otro tipo de realidades las que hubo. El mito
de la arcadia vasca va surgiendo a partir del siglo XVI, con el mito de
los cántabros, para luego ir cogiendo mucha más fuerza en el siglo XIX,
cuando empieza a tener un planteamiento político. Novia
de Salcedo, que es un político vizcaíno en las Cortes de Madrid, en
el año 1828 ya defiende que las provincias de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba
habían sido Estados independientes con respecto a Castilla, que pactaron
de igual a igual con ella. Unos sesenta años más tarde, en 1894, Sabino
Arana toma también esa idea y afirma que Gipuzkoa, Bizkaia y Araba,
eran Estados soberanos que pactaron de potencia a potencia con Castilla,
que pactaron como iguales. También se da la búsqueda de
la identidad en épocas remotísimas, en el Paleolítico,
en la Edad de Piedra, pero la búsqueda en sí de esa antigüedad, lo único
que hace es ocultar siglos recientes, la historia reciente, la historia en
época histórica, en una época en la que tenemos constancia documental
de los hechos y una memoria cultural, patrimonial y monumental. Fuentes
históricas auténticas de unos dos mil o tres mil años, y a eso no se le
da importancia. Se ha tendido más a la creación de un mito, cuando no lo
necesitamos, porque la realidad es que ha existido ese Estado de Navarra.
Un Estado que era la construcción política e institucional, el sistema
jurídico que garantizaba, protegía y servía para que funcionara la
sociedad vasca. Y los vascos fueron privados de dicha construcción. En realidad, la causa de la búsqueda
de esa arcadia feliz, está, precisamente, en la minoración, en la
primitivización, en la consuetudinización de la sociedad como
consecuencia de las conquistas y de la dominación. Sobre una sociedad
minorizada, se inventan luego las fábulas que de alguna manera prueben
su contexto dominado. Entonces surge también un derecho
consuetudinario que no bebe directamente del derecho propio, del derecho del Estado propio. Surge una primitivización en
manifestaciones artísticas y culturales. La búsqueda de lo rústico, la
búsqueda de lo arcaico, pero es un fenómeno social y psicológico, de
sicología social, cuando a un pueblo se le ha vaciado. Tiene también un sentido de
oposición, como autoafirmación frente a la cultura del Estado gran-nacional dominante que, además de negarle la realidad histórica y
cultural a ese pueblo, también le niega hasta sus derechos como sociedad;
entonces ese pueblo dominado también inventa. En vez de echar mano de la
realidad que tenía cuando era libre, se inventa otra realidad. Considero
que es un error enorme, y en verdad, esa arcadia feliz es efecto de la
dominación, es efecto de la pérdida de una libertad de recreación y de
recuperación de la memoria. No me gusta hablar de
identidad porque tiene unas connotaciones, probablemente minorizadas y
primitivizadas, como consecuencia de una imposición cultural y política.
El origen está precisamente en la
necesidad de recuperar no la arcadia feliz, sino la necesidad de recuperar
el Estado propio, recuperar la estatalidad, las instituciones y la nación
propia. Una nación que no es étnica, en el sentido de ser monoétnica o
mononacional, sino que es pluricultural, es una nación que agrupa e
integra en una sociedad que tiene otros efectos, que tiene otras
manifestaciones, no solamente una lengua propia, sino que también caben
en esa nación elementos de otras lenguas, otras culturas, ya que la nación
es algo más que una propia etnia. NACIONICIDIO Y LINGÜICIDIO Las palabras nacionicidio y
lingüicidio son consecuencia de hechos previos, como son las conquistas.
Después de las conquistas surgen esos efectos. El efecto del nacionicidio,
que es continuado en el tiempo, consiste en la privación a una sociedad
de sus instituciones jurídicas y políticas, de su organización, de todo
su entramado normativo, que le sirve para poder funcionar como una
sociedad civilizada y que son además instituciones propias, surgidas de
esa realidad ciudadana. Es un concepto que se utiliza universalmente
cuando a un pueblo se le priva de sus instituciones jurídicas: eso es un
nacionicidio. Etnicidio, sería la privación de su cultura y genocidio la
eliminación de las personas. Lingüicidio es la sustitución
lingüística, cuando esta sustitución se ha buscado a través de
instrumentos que pueden ser desde el desprestigio, hasta el conseguir que
la lengua que va a sustituir a la propia tenga una situación privilegiada,
y que la administración pública y la enseñanza favorezcan esa sustitución. LA FALSA DICOTOMIA
VASCO-NAVARRO La Navarra actual es fruto de
estos últimos veinticinco años. Fruto de una política cultural y mediática
muy fuerte, insistiendo en una dicotomía entre lo vasco y lo navarro,
dicotomía que jamás ha existido en Navarra, en la Navarra reducida
actual. Es un montaje tremendo realizado con muchos medios, porque los
navarros siempre hemos sido vascos, y si ahora se hace esa separación, se
hace artificialmente. Todos los escritores de la
Navarra reducida o de la Navarra oriental no han cuestionado nunca su ser
vasco, desde la Edad Media hasta nuestros días. Todos los autores han
defendido o han dado por hecho siempre, sin ningún tipo de problema, que
los navarros somos vascos, esto no se cuestionaba. Es un invento con
voluntad política de división. Después de las conquistas se
produce una división del territorio de Navarra en diferentes provincias,
que antes formaban una unidad en el conjunto de Navarra, que también se
ha dividido, y ahora socialmente, se quiere dividir también, y hacen esta
gran aberración, esta dicotomía infernal entre vasco y navarro, cuando
es la misma gente. Todos los vascos somos navarros, por lo menos desde el
punto vista político, y todos los navarros somos vascos, también desde
el punto de vista cultural y lingüístico. Lo vasco y lo navarro son la
misma cosa. LA NACION POLÍTICA
VASCA DE NAVARRA En primer lugar, habría que
dejar constancia del error que supuso la creación del concepto político
de Euskadi, porque ya existía Navarra como concepto que definiera la
estatalidad y la soberanía política. Eso ha supuesto contraponer Euskadi
a Navarra. Es un absurdo porque ya existe Navarra: que es esa realidad política,
ese Estado político multisecular vasco en el contexto europeo. A las culturas de todos los países,
de todos los Estados europeos, Navarra les dice algo, porque aparece en
sus Historias nacionales; sin embargo Euskadi es una creación del último
siglo, y una creación que ahora tiene otro tipo de connotaciones, y no
precisamente de Estado-nación
de los vascos. Por eso, hoy en día la recuperación de la soberanía
supone la autodeterminación. La
autodeterminación supone la recuperación del Estado propio. No es
ninguna quimera, no es un antojo, ningún vano deseo, ni tampoco una
voluntad infundada, sino una voluntad que obedece a la necesidad
apremiante de una sociedad, de una ciudadanía, de unas gentes, de un
pueblo que necesitan ser soberanos para vivir en una sociedad democrática. Y hoy en día, en el contexto
europeo, la única forma de soberanía que existe es la de tener un Estado
propio. Una sociedad que quiera estar viviendo y disfrutando de sus
derechos democráticos no tiene mas remedio que ser soberana, y lo mismo
con relación a los demás Estados. El problema actual que padecemos es un
problema entre naciones, entre Estados, no es un problema interno, aunque
tiene como consecuencias efectos internos; pero es una situación en el ámbito
internacional, es decir, entre la nación política que es Navarra y
asimismo integrada con su cultura, que es la vasca, y las naciones española
y francesa. Iturria:
Nabarralde
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